Historia de M de Moda

Comunicando moda desde el norte del país con Melissa Jáuregui

¿Cómo empezó todo?

Comencé a trabajar como periodista de moda en 2015, en Monterrey, Nuevo León, casi sin saber que esa primera columna digital marcaría el rumbo de mi vida profesional. Desde entonces, mi trayectoria ha transitado entre la escritura, la corresponsalía internacional, la estrategia de comunicación y la dirección editorial de mi propio medio. Esta es la historia de cómo entendí que el periodismo de moda no sólo habla de tendencias y estética, sino de industria, cultura y decisiones económicas que moldean nuestra manera de vestir y consumir.

Los primeros años: aprender escribiendo (2015–2018)

Mi primer espacio formal fue el blog oficial del Istituto di Moda Burgo México, donde trabajé como escritora entre 2015 y 2018. Publicaba una columna semanal enfocada en noticias, diseño y emprendimiento dentro del sector moda. Más que un ejercicio académico, fue mi primer laboratorio profesional. Ahí aprendí a investigar con rigor, a redactar pensando en SEO, a administrar un sitio web y a producir imágenes que acompañaran el texto.

Ese periodo fue fundamental porque me obligó a entender que escribir no es suficiente: el periodismo digital exige estructura, estrategia y conocimiento técnico. También me permitió acercar la industria a estudiantes y diseñadores locales, algo que desde entonces se volvió una constante en mi práctica.

Consolidación como columnista (2018–2022)

En 2018 inicié una etapa de mayor exposición. Me integré como columnista en In Trend Magazine, revista impresa en Monterrey, donde publiqué mensualmente hasta 2020. La experiencia del impreso me enseñó disciplina editorial, cumplimiento estricto de calendarios y precisión en la entrega. Cada texto debía sostenerse por sí mismo en un formato tangible, sin posibilidad de edición posterior inmediata.

Ese mismo año comencé a colaborar con Noise Mag, medio digital de moda en el que he escrito de manera mensual desde 2018 hasta 2025. Ahí desarrollé una voz más reflexiva y analítica. Dejé de hablar únicamente de tendencias y noticias, y comencé a cuestionar la industria, sus dinámicas de consumo y sus contradicciones. Análisis, reflexiones hasta un poco de crítica contra el sistema.

Entre 2021 y 2022 colaboré también con Trendo, desde Ciudad de México, ampliando mi cobertura hacia entretenimiento y cultura pop vinculada a la moda. Estas experiencias me permitieron entender distintos públicos y adaptar el tono sin perder identidad.

 La corresponsalía: ritmo, industria y profundidad (2022–2023)

Uno de los momentos más exigentes de mi carrera y más importantes hasta el día de hoy, llegó cuando me desempeñé como corresponsal de México para Fashion Network, medio con sede en París, entre 2022 y 2023. Mi responsabilidad era redactar entre cinco y ocho notas diarias sobre negocio, finanzas y organización del sector moda en México.

La dinámica diaria cambió por completo mi forma de trabajar. Aprendí a priorizar información, verificar datos con rapidez y entender la moda desde su dimensión económica. Ya no se trataba sólo de cultura, sino de cifras, inversiones, aperturas, cierres y estrategias corporativas.

La corresponsalía me dio una mirada más amplia: la moda es una industria global con impacto directo en economías locales. Ese aprendizaje transformó mi línea editorial posterior, por solo mencionar algunas de las lecciones más valiosas de mi trayectoria como periodista de moda.

Comunicación estratégica y visión institucional (2023–2025)

Entre 2023 y 2025 asumí la responsabilidad del área de comunicación, prensa y estrategia de marca del Istituto di Moda Burgo México. Este rol implicó diseñar estrategias de marketing, redactar comunicados, coordinar relaciones públicas y gestionar contenido digital.

Trabajar desde dentro de una institución me permitió comprender la relación entre medios y marcas desde otra perspectiva. Entendí cómo se construye la narrativa institucional, cómo se posiciona una marca educativa y cómo se gestionan crisis o campañas. Esta etapa fortaleció mi visión estratégica y complementó mi perfil periodístico con habilidades de comunicación corporativa. Añadí valor a mi currículum al comprender el otro lado de la moneda, no desde el punto de vista periodístico, pero desde cómo se moldea la imagen de una marca y cómo se comunica.

M de Moda: construir un medio propio (2021–actualidad)

En 2021 fundé M de Moda, mi proyecto editorial independiente. Desde entonces y hasta la fecha, me desempeño como directora editorial. Este espacio sintetiza todo lo aprendido en años anteriores. Dirigir un medio propio significa asumir cada parte del proceso: planeación editorial, redacción, cobertura de eventos, SEO, redes sociales, edición, producción de contenido audiovisual y gestión administrativa. También implica enfrentar los retos de un proyecto independiente, donde los recursos son limitados y muchas decisiones recaen en una sola persona.

Sin embargo, M de Moda representa mi apuesta más personal: un espacio para analizar la moda mexicana con profundidad, contexto e independencia. No sólo informo sobre colecciones, eventos o lanzamientos; investigo modelos de negocio, analizo fenómenos culturales y reflexiono sobre el consumo que rodea a la industria.

Expansión a televisión (2025–actualidad)

En 2025 inicié una nueva etapa como periodista invitada en el Canal 28 de Monterrey, con una sección quincenal dedicada a noticias de moda nacional. Este formato me obligó a trasladar la narrativa escrita a un lenguaje audiovisual: guion, síntesis, presencia frente a cámara y adaptación al tiempo televisivo. La televisión me recordó la importancia de la claridad. Cuando el tiempo es limitado, cada palabra cuenta. Sigo fortaleciendo mi oratoria y sobre todo la articulación de ideas y análisis en poco tiempo. Es una habilidad que requiere práctica y disciplina, que pocas personas se atreven a explorar.

La moda como campo de investigación

Mirando en retrospectiva, mi trayectoria entre 2015 y 2026 no ha sido lineal, pero sí coherente, al menos así me gustaría comprenderlo. Cada etapa —blog, revista impresa, medios digitales, corresponsalía internacional, comunicación institucional y dirección editorial— ha aportado una capa distinta a mi práctica profesional.

Hoy entiendo el periodismo de moda como un campo de investigación serio, atravesado por economía, cultura y política. También comprendo que emprender un medio independiente implica riesgos, pero ofrece libertad editorial.

Mi historia profesional no se resume en los lugares donde he trabajado, sino en la manera en que he decidido contar la moda: con análisis, con contexto y con la convicción de que detrás de cada prenda hay una estructura económica y social que vale la pena examinar, pero sobre todo, personas, talento y manos que merecen ser reconocidas.

Un poco más de la línea del tiempo de Melissa Jáuregui